Inmunoglobulinas Intravenosas y EM

Relevancia Clínica

La evidencia es insuficiente para justificar el uso de inmunoglobulinas intravenosas (IGIV) fuera de ensayos aleatorizados.

Las IGIV se han utilizado desde hace algún tiempo para tratar enfermedades que afectan el neuroeje, desde el cerebro a los nervios periféricos y músculos. Una revisión comprehensiva de este uso [1] examina la evidencia para las distintas entidades clínicas; la mayoría de los ensayos tenían una calidad limitada y los resultados fueron burdamente sobrevalorados, pero en algunos casos, sí existía una modesta evidencia de efectividad. 

Se piensa que las IGIV detendrían o incluso revertirían el proceso de desminelinización que acompaña a estas enfermedades; se han revisado los mecanismos por los cuales podría ejercer este efecto contra la desmielinización [2].

Hay diversos artículos sobre el empleo de IGIV en esclerosis múltiple (EM) y está actualmente en marcha un gran ensayo en EM secundariamente progresiva [3] cuyos resultados es improbable que se publiquen hasta mediados de 2002 o después ya que empezó en 1998, la parte clínica (¿reclutamiento?) acabó en 2001y tiene un seguimiento de tres años. Bandolier piensa que una breve revisión de la literatura disponible podría ayudar a rellenar este vacío.

Búsqueda

La búsqueda en PubMed y la Librería Cochrane (Febrero 2002) se realizó utilizando términos de texto libres. Se examinaron los artículos de revisión [1,2] así como las referencias de los artículos encontrados. Se procuró ser inclusivo y examinar los estudios aleatorizados en los que las IGIV se utilizaron para tratar cualquier tipo de EM. No esperábamos que las variables de respuesta principal fueran consistentes entre los estudios, excepto, quizás, la media de la puntuación EDSS. Esperábamos también que origen de las IGIV, dosis, esquemas y duración de tratamiento, variables de respuesta principales y duración del seguimiento fueran inconsistentes entre los ensayos encontrados lo que los convertiría en un conjunto de estudios clínicamente hetereogéneos, además y por encima de la diferencias en las características de los paciente, como el tipo y la severidad de la EM. En conjunto, esperábamos que no fuera posible el agrupamiento de los resultados.


Resultados y discusión

La Tabla 1 muestra los detalles de los artículos encontrados [4-11]; están incluido un estudio no aleatorizado de datos electrofisiológicos [8] y algunos datos iniciales sobre seguridad de un ensayo aún en desarrollo [9]. No se incluyeron ensayos no aleatorizados con variables de respuestas clínicas. La calidad de los ensayos fue buena en general, con puntuaciones de calidad 3 de 5 o superior en los ensayos aleatorizados. Un ensayo informa sobre resultados electrofisiológicos en los que la IGIV no tienen efecto [8] y otro fue un comentario preliminar sobre la seguridad de un ensayo en marcha [9].

 

Tabla 1: Detalles de los ensayos

La Tabla es demasiado grande para ser vista adecuadamente en la pantalla, pero se puede obtener un archivo PDF de la misma  pulsando aquí

Exacerbaciones

Se ha encontrado algún beneficio en algunos resultados en 3 ensayos [5-7], especialmente referidos a pacientes que permanecen libres de exacerbaciones de EM, aunque estas exacerbaciones no eran una variable de respuesta claramente definida. Dos de estos ensayos eran de dos años de duración [6,7] y puede ser que si existe algún efecto de las IVIG pudiera sólo ser detectado en los ensayos más largos y no en los más cortos y pequeños ya que en estos no hay oportunidad para que aparezcan un número suficiente de eventos para alcanzar la significación estadística o clínica. 

Utilizando información sobre exacerbaciones o ausencia de brotes referente a 230 pacientes de los tres ensayos (Figura 1), en conjunto, 61/116 (53%) de los pacientes que recibieron IGIV permanecieron libres de brotes comparados con 33/114 (29%) de los que recibieron placebo. El riesgo relativo fue 1.8 (intervalo confianza 95%: 1.3 a 2.5), con un número necesario para tratar (NNT) de 4.2 (2.8 a 8.9).

Los dos ensayos de USA [10,11] no dan información en un forma comparable que permita combinar los resultados pero en ellos no parece existir beneficio asociado con el uso de IGIV.

 

EDSS

La escala EDSS se utilizó como variable de respuesta en otros ensayos. Los cambios medios en EDSS y el número de pacientes con mejoría de al menos un punto en el EDSS varían de sentido entre los estudios europeos [6, 7] y los de USA [10, 11], los primeros muestran beneficios y los segundos, ninguna diferencia.

 

Efectos adversos

Las tasas de efectos adversos de los distintos ensayos varía. Los más comunes fueron los efectos adversos cutáneos (rash, eczema) y la cefalea, más asociados ambos con la infusión de IGIV. Un paciente en un ensayo desarrolló Hepatitis C.
 
 
 
 

Comentario

Se trata de una cuestión difícil en un área clínica complicada; podría resultar prematuro adoptar el tratamiento con IGIV o rechazarlo. Existe una intrigante insinuación de que quizás pudieran ser beneficiosas para alargar el periodo libre de brotes o exacerbaciones.

Dos problemas presentan las mismas

  1. Primero, existe un aparente conflicto entre los metodológicamente soberbios y rigurosos ensayos de la Clínica Mayo que no ofrecen indicio de ningún beneficio ni para las cuestiones concretas que pretenden abordar (debilidad muscular y neuritis óptica) ni para la enfermedad en general. Al menos uno de los ensayos europeos [7] es grande y bien hecho, con una duración mínima de dos años y mostró beneficio. No hay una explicación fácil para esta contradicción con los datos que tenemos. La consigna debe ser precaución, especialmente con un tratamiento, un producto sanguíneo en definitiva, sin una clara definición química y en el que no podemos estar seguro que no exista una diferencia entre los productos utilizados en los diferentes ensayos. Pueden ser inmunoglobulinas y tener cierto contenido proteico y determinado patrón electroforético, pero presumiblemente, es a lo que estas proteínas se unen lo que es verdaderamente crucial. 
  2. El segundo problema es el costo y la disponibilidad. No se trata de una opción terapeútica barata y la disponibilidad de la inmunoglobulina humana no está asegurada. No debemos ignorar la posibilidad de transmisión de enfermedades transmitidas por productos sanguíneos, sea real (hepatitis) o teórica (ECJ) ni tampoco los efectos adversos que pueden acompañar al tratamiento.
Las inmunoglobulinas intravenosas no son una cura milagrosa para la EM, en la medida que nos gustaría que fuera. En algunos pocos pacientes pudiera estar justificado su uso fuera de un ensayo aleatorizado.
 
 

Referencias

  1. N Latov et al. Use of intravenous gamma globulins in neuroimmunologic diseases. J Allergy Clin Immunol 2001 108: S126-132.
  2. M Stangel et al. Mechanisms of high-dose intravenous immunoglobulins in demyelinating diseases. Archives of Neurology 1999 56: 661-663.
  3. OR Hommes & M Maas-Enriquez. ESIMS – An ongoing clinical trial in secondary progressive multiple sclerosis. Multiple Sclerosis 2000 6 Suppl 2: S27-S32.
  4. PS Sørensen et al. A double-blind, cross-over trial of intravenous immunoglobulin G in multiple sclerosis: preliminary results. Multiple Sclerosis 1997 3: 145-148.
  5. PS Sørensen et al. Intravenous immunoglobulin G reduces MRI activity in relapsing multiple sclerosis. Neurology 1998 50: 1273-1281.
  6. F Fazekas et al. Randomised placebo-controlled trial of monthly intravenous immunoglobulin therapy in relapsing-remitting multiple sclerosis. Lancet 1997 349: 589-593.
  7. A Achiron et al. Intravenous immunoglobulin treatment in multiple sclerosis. Effect on relapses. Neurology 1998 50: 398-402.
  8. M Stangel et al. Placebo controlled pilot trial to study remyelination potential of intravenous immunoglobulins in multiple sclerosis. J Neurol Neurosurg Psychiatry 2000 68: 89-92.
  9. D Poehlau et al. Treatment of chronic progressive multiple sclerosis with intravenous immunoglobulins – interim results on drug safety of an ongoing study. Multiple sclerosis 2000 6 Supp 2: S21-S23.
  10. JH Noseworthy et al. IV immunuoglobulin does not reverse established weakness in MS. Neurology 2000 55: 1135-1143.
  11. JH Noseworthy et al. A randomised trial of intravenous immunoglobulin in inflammatory demyelinating optic neuritis. Neurology 2001 56: 1514-1522.
Traducido por Cristobal Carnero del url original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/booth/neurol/IVIG.html