Tratamiento médico de la vasculopatía periférica


Bandolier siempre está interesado acerca de intervenciones que no funcionan. Si la evidencia es fuerte, entonces desechamos la intervención y continuamos pensando sobre cosas que funcionan. Por eso, cuando oímos que un fármaco para la enfermedad arterial periférica era ineficaz, buscamos las pruebas de esta afirmación.
 

Introducción

Los factores de riesgo para la arteriopatía periférica son en su mayoría los mismos que los de la patología cardiovascular y cerebrovascular. Algunos de ellos son, la edad, el tabaco, la hipertensión, la hiperlipemia, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y los antecedentes familiares. De ellos, el más importante es el consumo de cigarrillos; el riesgo relativo para los fumadores de más de 15 cigarrillos al día es de 9.

La arteriopatía periférica produce síntomas de dolor, calambres y fatiga muscular en una o las dos piernas al caminar (claudicación intermitente), por lo que estos pacientes aminoran su marcha, o incluso se detienen. La distancia caminada sin síntomas (DCSS) en una cinta rodante a una velocidad y pendiente determinadas, es uno de los test empleados para establecer la gravedad de la enfermedad.
 

Tratamiento quirúrgico

En el 20-30% de los pacientes con deterioro progresivo, los tratamientos quirúrgicos pueden incluir puentes vasculares para evitar las zonas obstruidas que suelen encontrarse en grandes arterias con altas presiones y en bifurcaciones arteriales. En situaciones excepcionales (3-6%) puede ser necesaria la amputación del miembro afecto[1].
Los tratamientos quirúrgicos son caros. Drummond & Davies del Centre for Health Economics at York estimaron el coste medio del tratamiento quirúrgico con puentes vasculares entre las 6,600 y las 11,000 libras dependiendo de la localización de la lesión, mientras que el coste de la amputación fue cercano a los 11,000[2].
 

Naftidrofuryl

Este medicamento fue aprobada en los años 70 para uso en patología vascular periférica a dosis de 600 mg/día. Un estudio retrospectivo de cinco ensayos clínicos ha evaluado su efectividad [3]. Bandolier no pudo encontrar otros estudios o revisiones en los últimos años que no sea un ensayo clínico que ya forma parte de la revisión.
Los lectores deben saber que este trabajo está patrocinado por el laboratorio del producto. No obstante la metodología utilizada cumple los requisitos exigibles. Los autores comentan que:
 
 
  • Hicieron nuevos formularios de registro para todos los pacientes encargando la recogida de datos a una persona que desconocía la asignación del paciente a tratamiento o placebo.
  • Incluyeron todos los datos demográficos, factores de riesgo asociados y datos clínicos relevantes
  • Incluyeron cualquier evento clínico ocurrido durante el curso del estudio definido como deterioro en miembros inferiores, evento CV serio (IAM fatal o no, angina de nueva aparición, ACVA, AIT o muerte súbita), intervención quirúrgica(durante el estudio o inmediatamente después), e interrupción del tratamiento.
  • Incluyeron más pacientes de los que había en los estudios iniciales para realizar un análisis por intención de tratar y todos los pacientes que se aleatorizaron fueron analizados.
     

Estudios

Cinco estudios con un total de 888 pacientes (447 recibieron naftidrofuryl y 441 placebo). Se analizaron en un estudio doble ciego de tres meses (D1 y D2 en Alemania) o seis meses (F1, F2 en Francia y GB en el Reino Unido). Los pacientes en su mayoría fueron hombres (85%); un 60% fumadores, un 23% obesos, un 30% eran hipertensos, un 12% tenían angina de pecho, un 13% eran diabéticos y un 39% presentaban cifras altas de colesterol. Los pacientes del Reino Unido tenían patología más severa y un DCSS más corto. Bandolier no encontró explicación de cómo fueron manejados los datos respecto al ejercicio y al hábito de fumar.
 
 

Resultados

La eficacia fue analizada desde tres mediciones diferentes. 

Distancia recorrida sin dolor

El tratamiento se consideró exitoso si los pacientes completaban totalmente el periodo de tratamiento, no se perdían durante el seguimiento y la DCSS se incrementaba más del 50%. Cualquier otro outcome se consideraba como fracaso.

En el análisis por intención de tratar, 175 de los 447 pacientes del grupo tratado obtuvieron un resultado favorable comparados con los 129 de los 441 del grupo control con placebo (OR 1.54 [95%CI 1.16-2.03), o lo que es lo mismo, la necesidad de tratar 10.3 pacientes para que se beneficie uno (95% CI 6.3-29).
 
 
 

Cambios en la distancia recorrida

Este outcome examinó el cambio en la DCSS entre las medidas iniciales y finales, o la última visita antes de acabar el tratamiento. El análisis se muestra en un diagrama de L’Abbé para estudios individuales. Los puntos localizados encima de la línea de igualdad demostraron un efecto positivo de naftidrofuryl. En el estudio, el análisis estadístico demostró que había diferencias estadísticamente significativas.
 

Aparición de eventos cardiovasculares graves 

Esto ocurrió en 50 pacientes tomando placebo y 32 tomando naftidrofuryl. En el análisis global se observó un porcentaje significativamente más bajo en el grupo tratado con naftidrofuryl (OR 0.61,95%CI 0.39-0.96). El NNT fue de 24 (13-266).
 

Comentario

Este estudio era un análisis retrospectivo. No llega a ser una búsqueda sistemática de todos los RCT, pero una revisión reciente sobre el naftidrofuryl no encontró ningún otro estudio que se pareciese a las exigentes guías alemanas para la valoración del tratamiento farmacológico en la arteriopatía periférica.

La distancia recorrida sin dolor es una medida aproximada de la severidad de la enfermedad. Puede además ser una medida útil porque la mejoría de este parámetro condiciona las actividades de la vida diaria y la calidad de vida del paciente. Quizás todavía no la hemos encontrado pero hay mucha investigación por hacer así como guías sobre cómo hacerla. 
 
 

¡Deja de fumar y ponte a caminar! 

Animar a la gente para que deje de fumar y ofrecerles normas para que hagan ejercicio físico ha demostrado ser beneficioso como se refleja en una revisión sistemática [5]. Esta es la principal herramienta del manejo conservador de la claudicación intermitente [1]. En seis estudios controlados, el ejercicio físico incrementa la DCSS entre el 88 y el 190% frente a variaciones insignificantes en los pacientes controles que no hacían ejercicio [5]. 
Las intervenciones farmacológicas que potencien estos efectos beneficiosos también tienen su razón de ser. Una revisión sistemática sobre la pentoxifilina también mostró efectos beneficiosos del fármaco sobre la distancia recorrida por el paciente sin tener síntomas. No hay estudios sobre el coste-efectividad en los que apoyarnos [2] pero el coste diario del tratamiento es de aproximadamente 60 peniques.
 

Bibliografía:

  1. Merec. Drug treatment of intermiottent claudication. May 1994. Vol 5 No 5.
  2. M Drummond, L Davies. Economic evaluation of drugs in peripheral vascular disease and stroke. Journal of Cardiovascular Pharmacology 1994 23 (Suppl3) S4-S7.
  3. P Lehert, S Comte, S Gamand, TM Brown. Naftdrofuryl in intermittent claudication: a retrospective analysis. Journal of Cardiovascular Pharmacology 1994 23 (Suppl 3) S48-S52.
  4. LB Barradell, RN Brogden. Oral naftidrofuryl. Drugs & Aging 1996 8:299-322.
  5. K Radack, RJWyderski. Conservative management of intermittent claudication. Annals of Internal Medicine 1990 113: 135-46.

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    Traducido por Carlos Blanco Andrés. url original: http://www.ebando.com/band29/b29-4.html