No me puede suceder a mí
Todos tomamos decisiones sobre cosas que conllevan algún tipo de
riesgo. Puede que escojamos bucear, practicar vuelo sin motor, o montar
en moto o fumar. Sin embargo es evidente que estas actividades comportan
algún riesgo. Si fuéramos seres racionales deberíamos
realizar un proceso que incluiría :
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Identificar las posibles opciones ( Coche frente a moto )
-
Identificar las consecuencias de cada elección
-
Evaluar la conveniencia o no de cada resultado
-
Estimar la probabilidad de cada resultado
-
Combinar todas ellas con arreglo a algunas normas de decisión racionales
Pero habitualmente no lo hacemos. Las personas muestran una clara tendencia
a pretender que presentan menor probabilidad de sufrir daño que
sus iguales, lo cual tal vez sea la razón de que personas aparentemente
sensatas se dediquen a bucear, practicar vuelo sin motor, montar en moto
y fumar.
Una revisión [1] de la literatura sobre la percepción
del riesgo es de una instructiva pero en absoluto fácil lectura.
La existencia de un optimismo completamente fuera de la realidad se identifica
como el factor fundamental de la conducta de riesgo- con una infravaloración
del propio riesgo y sobrestimación del de los otros.
Sostienen que facilitar información sobre el riesgo es en general
insuficiente para cambiar la conducta. Otros factores tales como la eficacia
y los costes de la conducta preventiva, la presión social y la percepción
de la propia pericia juegan un papel mayor a la hora de ayudar a la gente
a modificar su conducta. No es suficiente presentar los hechos
Presentando los hechos
Sin embargo la forma en que presentemos los hechos puede suponer una gran
diferencia en la elección individual de un tratamiento médico
[2]. A un grupo de 100 pacientes a nivel ambulatorio se les proporcionó
información sobre el descenso de la Colesterolemia y el Tratamiento
de la Hipertensión Arterial ( Estudio Helsinki ), y se les dijo
que el fármaco estaba libre de efectos secundarios y que el tratamiento
no les supondría coste alguno.
La información fue dada en diferentes formatos,con instrucciones
escritas de fácil comprensión. Como se realizó
(presentado en un Apéndice) fue interesante por sí mismo.
Así los formatos elegidos se referían a la reducción
del riesgo relativo, reducción del riesgo absoluto, número
necesario de tratamientos (NNT), ganancia media en años libres de
enfermedad en forma de promedio o estratificado.
El referido al NNT que ellos eligieron fué :
" Los estudios de reducción del colesterol con fármacos
demostraron que si 71 personas recibieran en promedio durante 5 o más
años el tratamiento, el fármaco impediría que una
de éstas 71 personas sufriera un ataque al corazón. No hay
forma de saber por adelantado quién será la beneficiada.
Dos personas de las 71 tendrá un ataque al corazón aunque
estén tomando el tratamiento. "
El que se refería a la reducción del riesgo relativo
era :
" La píldora que reduce el colesterol fue estudiada
para observar en que grado reducía la enfermedad coronaria ( La
enfermedad que causa ataques del corazón ). Las personas en el grupo
tratado con ésta medicina tuvieron un 34 % menos ataques al corazón
que el grupo de no tratados".
El hecho de presentar la información en un número
determinado de formas diferentes llevó a diferencias radicales en
las respuestas de los participantes. Por ejemplo, para la reducción
del colesterol el 83 % de los participantes habrían tomado el fármaco
en el grupo en el que se presentó bajo el formato de reducción
del riesgo relativo, pero solo el 31% cuando se hizo con el de NNT.
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