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NNTs
para Esclerosis Múltiple |
En
más de una ocasión se le ha propuesto a Bandolier,
entrar en la complicada cuestión del tratamiento de la Esclerosis
Múltiple (EM) con Interferón-b;
se trata de un problema peliagudo porque la enfermedad en sí misma
es horrible, los tratamientos tienen una eficacia limitada y los cálculos
coste-beneficio se enfrentan con decisiones difíciles.
Dado que se está generando de forma acelerada mucha evidencia, quizás haya llegado el momento de ver si podemos calcular NNTs para algunos resultados clínicos que puedan ser comprensibles para la mayoría de nosotros. Uno de los dilemas más difíciles es si tenemos que considerar resultados clínicos o marcadores "indirectos" de neuroimagen. Los estudios de RM cerebral de pacientes
con EM proporcionan un cuadro dinámico del proceso patológico.
Con mucha frecuencia aparecen en regiones corticales, áreas hiperintensas
en las imágenes potenciadas en T2, conocidas como "OBNIS" (objetos
brillantes no identificados); estos Obnis a veces aumentan, otras encogen
y frecuentemente desaparecen; la mayoría de las veces, posiblemente
más del 80 %, estas lesiones son asintomáticas, es decir,
no se asocian a episodios de déficit neurológico apreciable.
Estas lesiones cuando se biopsian muestran una respuesta inflamatoria con
células T-invasoras y macrófagos activados; la desmielinización
nerviosa puede ser sutil o franca, y frecuentemente se observan procesos
regenerativos. Las placas en el tejido cerebral de sujetos con EM evolucionada
analizadas postmorten, muestran desmielinización casi completa y
ausencia de procesos inflamatorios [1].
Algunas lesiones EM son reversibles y asintomáticas, pero en la medida que los brotes se concatenan, los mecanismos de regeneración pueden fallar y las áreas de daño permanente (placas) aumentan y se solapan. Se van sumando trastornos irreversibles de la marcha, coordinación, visión y del control del vaciado vesical e intestinal. Las áreas de desmielinización
y de pérdida axonal interrumpen la conducción del impulso
nervioso a lo largo del tracto nervioso. Si se afecta el nervio óptico,
la visión podría resultar comprometida. Si son los haces
piramidales, los resultados podrían ser debilidad y espasticidad
que pueden conducir a incapacidad para la marcha. Si son afectados los
circuitos cerebelosos, puede haber pérdida de la coordinación.
Si son los circuitos sensitivos, puede haber disestesias o pérdida
franca de sensibilidad. Si son afectados los circuitos que controlan la
función vesical e intestinal, puede haber incontinencia urinaria
y fecal.
Interferon-ß
El
Interferon-ß interfiere con los procesos inflamatorios locales; puede
inhibir aquellos procesos que inician o propagan la respuesta immune y
potenciar aquellos otros que terminan un brote. Estamos en un área
de una inmensa complejidad y el punto clave es que Interferon-ß1b
puede haber demostrado tener propiedades farmacológicas que podrían
ser beneficiosas en la EM. La cuestión es si estos beneficios pueden
ser traspasados del laboratorio a la clínica.
EM
Secundariamente progresiva
Este
estudio [2] incluyó a 718 pacientes con EM definida clínicamente
o con apoyo del laboratorio en fase secundariamente progresiva, y que en
el último año hubieran presentado 2 brotes o 1 punto de empeoramiento
en la EDSS (Extended Disability Severity Scale, ver cuadro). La puntuación
EDSS debía estar entre 3 y 6.5 al inicio, sin que hubiera existido
empeoramiento o un brote en el mes previo al inicio del tratamiento.
Los pacientes fueron aleatorizados a placebo o 8MIU de Interferon-ß1b subcutáneo a días alternos durante 36 meses, con dosis menores en los primeros 15 días e interrupciones intermitentes cuando estaban indicadas. Los resultados se evaluaron en un análisis intermedio programado cuando todos los pacientes llevaban 24 meses de tratamiento; el estudio se interrumpió en este punto ante la clara evidencia de eficacia. La variable de respuesta principal era la confirmación de deterioro neurológico definido por el empeoramiento de 1 punto en la escala EDSS con respecto a la puntuación basal en 2 visitas consecutivas separadas al menos por 3 meses. En los pacientes con mayor incapacidad y una puntuación inicial de 6 en la EDSS, el criterio de empeoramiento neurológico confirmado se estableció en el aumento de 0.5 puntos en la EDSS. Estos resultados fueron evaluados por un neurólogo no implicado en el manejo de los pacientes con EM y que desconocía el tratamiento asignado. Se emplearon también otros resultados secundarios que incluían: tiempo hasta quedar confinado en silla de ruedas (EDSS 7.0), tasa de brotes anual, uso de esteroides, ingresos hospitalarios , y volumen lesional T2 en RM
Resultados
Más
del 80% de los pacientes tenían una puntuación EDSS de 4;
los resultados principales se resumen en la Tabla 1 con los NNTs calculados
según un análisis por intención de tratar que incluía
a todos los pacientes aleatorizados.
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Prevenir
progresión confirmada
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Prevenir
llegar a silla de ruedas
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Prevenir
un brote moderado o grave
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Prevenir
el uso de esteroides relacionados con EM
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Prevenir
ingresos hospitalarios
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Prevenir
un brote
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Prevenir
un brote moderado o grave
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Prevenir
el uso de esteroides relacionados con EM
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Ambas
dosis parecieron ser igual de efectivas en prevenir un brote moderado o
grave en los dos años, con NNTs de 5.4 (3.5 a 12) y 5.1 (3.4 a 10)
para las dosis de 22 mg
o 44 mg
respectivamente. Las dos dosis fueron también efectivas para prevenir
el uso de esteroides, con NNTs de 7.0 (4.1 a 23) para 22 mg
y 5.9 (3.7 a 14) para 44 mg.
Existió una reducción global del número de ingresos
hospitalarios con la dosis de 44 mg.
El Interferon-ß1a redujo la media acumulada del número de
nuevas lesiones detectadas por RM; el volumen lesional medio se incrementó
el 10.9% con placebo pero disminuyó el 1.2% con 22 mg
y el 3.8% con 44 mg
(Figura).
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Las
reacciones en el sitio de la inyección fueron mayores con interferon-ß1a
que con placebo, pero no hubo diferencia entre los grupos en otros efectos
adversos como la cefalea y los síntomas pseudogripales.
Comentario
¿Como
debemos interpretar estos resultados?. Las respuestas clínicas y
los NNTs son más bien discretos. Los resultados son buenos sin llegar
a ser excelentes, pero los costes son altos. Los pacientes con EM y sus
cuidadores por un lado y los responsables de tomar decisiones en el NHS
podrían muy bien interpretar los resultados de forma muy distinta,
en parte por el gran coste del tratamiento.
Es posible que estos tratamientos parezcan de gran valor a los individuos y/o sociedad como un conjunto mientras pueden parecer de escaso valor en el NHS. Los notables resultados de los interferones en reducir el número de lesiones cerebrales y el número de nuevas lesiones, un hallazgo de ambos estudios, necesita ser puesto en perspectiva. Las imágenes RM deben ser consideradas, sin que sea muy difícil comprenderlo, como un resultado indirecto o subrogado; pero no es menos cierto, que en otras circunstancias hemos visto resultados subrogados que son ideales, como es el caso de la carga viral en la infección por VIH (Bandolier 41 and 49). Por el momento falta una conexión entre los resultados de RM y los resultados clínicos a largo plazo; quizás debamos esperar los resultados de "valoraciones críticas" de pacientes tratados con interferon, o de seguimientos abiertos de estos u otros estudios.
Referencias:
Traducido
por Cristobal Carnero Pardo.Neurologo. Granada.
url
original http://www.jr2.ox.ac.uk/bandolier/band58/b58-2.html
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