
![]() |
Carlos tiene 20 años. No recuerda cuándo empezó todo. Tal vez a raíz de una meningitis que tuvo cuando era niño. Para él desde siempre ha tenido "ausencias". El nota cuando van a venir y le aterroriza, sabe que cuando siente una sensación rara en el estómago que le sube hasta la garganta luego se quedará sin sentido, ensimismado y hará cosas raras sin enterarse, sin control. Habitualmente cuando pasa la ausencia él nota que algo ha sucedido y que la gente o sus amigos le miran raro. Claro que eso era antes. Ahora ya no tiene amigos. Los dejó de ver al acabar el colegio hace dos años y, en el fondo, fue una bendición. Cuando tenía una ausencia en el colegio, al "despertar" veía que sus compañeros se reían de él y muchas veces comprobaba por qué: le habían colgado papeles en la espalda con insultos. Una gracia...
Desde que acabó el COU no hace muchas cosas. Quería estudiar Económicas, pero con las crisis apareciendo cuando quieren varias veces a la semana, no hay nada que hacer. Al final se ha quedado en su casa, hace algunos cursillos, pero le cuesta estudiar. Además, durante las "ausencias" le han dicho que pone una cara muy rara, hace movimientos con las manos sin sentido y luego responde cosas incoherentes. Quien va a salir a la calle así!. Carlos tiene mala memoria, se concentra mal y se duerme con facilidad. ¿Será la medicación o las malditas crisis?. Cada vez que va al neurólogo le invade una sensación de fracaso. Más medicación. Ha cambiado muchas veces de medicinas y cada vez que las cambia se le pone la carne de gallina porque nunca se sabe lo que va a pasar. La última vez que cambió de medicina tuvo una convulsión que hacía años que no tenía.
Un día le hablaron de cirugía para la epilepsia. Sus padres leyeron en un periódico que la epilepsia se operaba y comenzaron a indagar esta posibilidad. Vieron a un nuevo neurólogo dedicado únicamente a tratar personas con epilepsia y comenzaron las pruebas. Ingresó unos días en un Hospital para registrar las crisis en video y a la vez con electroencefalograma continuo. La verdad es que no fue una prueba agradable. En una semana tuvo seis crisis, aproximadamente el doble de lo habitual. Sin embargo, verse sus propias crisis le tranquilizó. Por fin supo que es lo que hacía durante las mismas. Tras la prueba le informaron que todas salían de un mismo sitio (el lóbulo temporal) y que se podía operar. Tomar la decisión de operarse no fue difícil. De hecho desde que le dijeron que había esa posibilidad, ya estaba decidido. Sus padres tuvieron más problemas en aceptar una operación en el cerebro, pero Carlos lo tenía claro: no podía seguir con crisis los próximos cincuenta años de su vida.
Carlos se operó hace 17 meses. Estuvo unos días en el Hospital y afortunadamente no hubo complicaciones. Ha empezado ha estudiar Informática.
Ya no se acuerda de las crisis.
Afortunadamente los casos como el de Carlos no son los más frecuentes. En la mayoría de las personas con epilepsia las crisis se controlan con las medicaciones. Sin embargo, alrededor un tercio de los afectados no logran un control adecuado de las crisis y, para algunos de ellos, la cirugía es la mejor opción.
La cirugía de la epilepsia no es nueva: se conoce y practica desde finales del siglo pasado. Sin embargo, hasta hace una o dos décadas no se podía realizar nada más que en unos pocos centros en el mundo ya que tanto la evaluación pre-quirúrgica como la propia cirugía exigían unos medios técnicos inalcanzables. Además, las técnicas de localización del foco epiléptico eran relativamente rudimentarias. El auge actual de la cirugía de la epilepsia ha sido posible, en gran parte, gracias a la aparición de nuevas técnicas que ayudan a localizar el foco epiléptico, tales como el registro digital vídeo-EEG prolongado, la Resonancia Magnética (RM), la Tomografía de Emisión de Fotón Único (SPECT) o la Tomografía de Emisión de Positrones (PET).
| Gracias a los importantes avances en las técnicas quirúrgicas y de anestesia, la cirugía de la epilepsia es hoy día segura y precisa | Las personas aptas para cirugía pueden llegar a ahorrarse años de crisis y sufrimiento, de probar múltiples medicamentos sin éxito y el potencial daño cerebral provocado por las crisis |
En el pasado, y todavía hoy día, ha habido una cierta reticencia respecto a la cirugía de la epilepsia, que ha sido valorada como una técnica excesivamente agresiva tanto por pacientes como por profesionales médicos. Al médico y al paciente siempre les cabía la esperanza de que las crisis acabaran por controlarse con la medicación (especialmente tras la aparición de los nuevos antiepilépticos). Por otra parte, había un cierto temor a que la resección de áreas cerebrales provocara un daño en las funciones motoras (parálisis) o en la capacidad de pensar que fueran irreparables. Estas ideas no se pueden sustentar hoy día: Los importantes avances en las técnicas quirúrgicas y de anestesia hacen que la cirugía tenga un alto grado de seguridad. Además, es un hecho comprobado que los niños o adultos cuyas crisis no se han controlado tras haber sido tratados con dos o tres medicaciones sucesivas raramente se controlaran totalmente con ninguna otra medicación. Por otra parte, es muy raro que la cirugía de la epilepsia deje secuelas y rarísimo que éstas sean permanentes. En aquellas personas que pueden beneficiarse de la cirugía el precio a pagar por posponerla indefinidamente y probar todos los medicamentos existentes es probablemente excesivo: las crisis frecuentes producen pérdida de neuronas y un importante deterioro en la calidad de vida y de la socialización de la persona que mejora notablemente tras la intervención quirúrgica.
BIBLIOGRAFÍA:
1. Arroyo S, Campistol J, Comes E, Fossas P, Martínez I, Padró Ll et al. El tratamiento de las epilepsias. Guía terapeútica de la Societat Catalana de Neurologia. Rev Neurol 1999; 29:754-766.
2. Lesser RP, Arroyo S, Crone N, Gordon B. Motor and sensory mapping of the frontal and occipital lobes Epilepsia 1998; 39 Suppl 4:S69-80:S69-S80.
3. Arroyo S. Surgery for epilepsy: evaluation and indication. Neurologia 1996; 11 (Suppl 4):122-128.
4. Arroyo S, Freeman JM. Epilepsy surgery in children: state of the art. Adv Pediatr 1994; 41:53-81.
5. Arroyo S, Lesser RP, Awad CA, Goldring S, Sutherling WW, Resnick TJ. Subdural and epidural grids and strips. In: Engel J, Jr., editor. Surgical Treatment of the Epilepsies. New York: Raven Press, 1993: 377-386.
6. Krauss GL, Lesser RP, Fisher RS, Arroyo S. Anterior "cheek" electrodes are comparable to sphenoidal electrodes for the identification of ictal activity. Electroencephalogr Clin Neurophysiol 1992; 83:333-338.
7. Engel J, Jr. Surgery for seizures. N Engl J Med 1996; 334:647-652. 8. Rumia
J, Brell M, García-Amorena C, Bocet T, Arroyo S, Ferrer E. Encefalitis de Rasmussen
tratada con éxito mediante hemisferectomía (hemisferectomía funcional). Rev
Neurol 2000; 30:379.
Dr. Santiago Arroyo
Neurólogo
Tfno: 93 211 8991
Tfno desde fuera de España: + 34 93 211 8991