|

LA DIETA PARA LA
EPILEPSIA
Otra vez en el Hospital.
María tiene tres años y en su corta vida casi ha pasado más tiempo dentro que
fuera de los hospitales. María tiene epilepsia, todavía no habla y anda
tambaleante. Toma docenas de pastillas a la semana y con frecuencia aparece con
la mirada perdida, como un zombi.
Sus crisis epilépticas empezaron a los 4 meses. A esta
edad ella era una niña normal, morena y regordeta que estaba siempre sonriente.
Un día sus padres oyeron un ruido extraño por la noche y la vieron en su cuna
rígida, sin respirar y con la cara azul y luego vieron su cara deformada por
las convulsiones. Esto duró uno o dos minutos aunque se hizo una eternidad.
Tras la convulsión la niña permaneció inconsciente durante un buen rato. En
el Hospital la hicieron pruebas de todo tipo e informaron a sus padres que el
episodio había sido una crisis epiléptica pero que lo esperable era que no
tuviera más. Sin embargo, no fue así. En las siguientes semanas María tuvo
más crisis convulsivas. Aquí empezó su calvario. Las visitas a Urgencias se
multiplicaron. Le dieron medicaciones pero continuaba con convulsiones más
flojas varias veces a la semana y aparecieron otras crisis en forma de episodios
de ausencias en los que se quedaba con la mirada fija sin responder a nada
durante uno o dos minutos. Estos nuevos episodios ocurrían varias veces al
día. A los 9 meses su pediatra notó que la niña tenía un cierto retraso en
su evolución. No se sentaba sola, ni jugaba con nada, ni gateaba. Las crisis
eran frecuentes, practicante todos los días. A los 3 años ya habían agotado
todas las medicaciones antiepilépticas disponibles. Ninguna había hecho un
efecto duradero. No andaba, estaba habitualmente muy irritable, lloraba mucho y
dormía 16 horas al día.
Unos meses más tarde sus padres oyeron hablar de la dieta
cetógena. Se informaron sobre esta dieta, pero su primera impresión fue poco
favorable. Una dieta en la que solo se come mayonesa, aceite y crema no podía
ser buena para el cuerpo!. Sin embargo no tenían nada que perder y lo
intentaron. Los primeros días fueron muy difíciles. Sus médicos les
explicaron que la niña tenía que dejar de comer durante dos o tres días para
poder iniciar la dieta. La vieron debilitarse en la cuna, pero lo superó. Al
tercer día se le comenzó a dar parte de la dieta y dos días más tarde estaba
en casa. Ahora han pasado ya cinco meses de aquel ingreso. Antes tenía crisis
casi a diario. En estos meses solo ha tenido una crisis cuando tuvo una
faringitis con fiebre. Sus médicos le han bajado las medicaciones. María ha
comenzado a andar, esta despierta y atenta y comienza a balbucear palabras.
El cambio experimentado por María, no es un milagro.
La dieta cetógena es una terapia científicamente probada y conocida desde
hace décadas. Un medico americano observó en los años 20 que en los pacientes
que ayunaban por motivos religiosos desaparecían o se reducían las crisis
epilépticas. Dado que el ayuno no se puede mantener indefinidamente creó una
dieta en la que intentó reproducir los efectos del ayuno en el cuerpo.
La dieta se utiliza en niños con epilepsias difíciles de
controlar. No es una terapéutica para cualquier epilepsia, dado que como toda
terapia no está exenta de complicaciones. Sin embargo, para aquellos niños con
crisis incontroladas con múltiples medicaciones o con efectos secundarios de
las mismas, puede ser una alternativa.
La dieta consiste en comidas con un alto nivel de grasas (aceite, mayonesa,
mantequilla), mínimo de proteínas (carne, pescado, huevo) y prácticamente
nulo de hidratos de carbono (pan, pasta, dulces, etc.). Para hacer correctamente
la dieta hace falta un dietista con experiencia en la misma y se precisa un
control detallado de los menús, las calorías y los líquidos. Todos los
ingredientes tiene que ser pesados al gramo para que la dieta funcione.
|
La dieta cetógena es un tratamiento médico y por tanto
debe ser supervisado por un neurólogo y un especialista en nutrición. |
Al comer la dieta se produce una alteración del metabolismo que lleva a la
cetosis ("acetona"). El cerebro de la persona con epilepsia que hace
la dieta en lugar de "quemar" azúcar como sería lo normal, quema
grasas y eso lleva a una reducción de la excitación cerebral y a una
disminución o desaparición de las crisis epilépticas.
En la ultima década ha habido un renovado interés por la dieta. Fruto de
ello ha sido la publicación de numerosos trabajos de investigación en la
literatura científica americana.
El Dr. John Freeman y colaboradores del Hospital Johns Hopkins de Estados
Unidos son probablemente los que más experiencia tienen en el mundo con la
dieta cetógena. El Dr. Freeman ha sido el principal responsable de que se haya
revitalizado el interés por la dieta y recientemente ha publicado su
experiencia con 150 niños con epilepsia resistente (Pediatrics 1998). La
edad media de los niños que tomaron al dieta fue de cinco años (entre 1 y 26).
La severidad de la epilepsia era muy importante: el numero medio de crisis fue
de 410 al mes!!. Los niños habían probado una media de 6 medicaciones
antiepilépticas antes de comenzar la dieta sin conseguir beneficios
importantes. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:
- En aproximadamente un tercio de los niños las crisis se redujeron
drásticamente (>90%) o desaparecieron y este efecto se mantuvo durante
el año en el que fueron seguidos.
- Al año más de la mitad de los niños continuaban con la dieta, denotando
no solo la eficacia de la dieta sino la mejora en la calidad de vida.

Además de ser eficaz, con la dieta se puede conseguir la reducción de las
medicaciones antiepilépticas que el niño tomaba. En un reciente trabajo de
Gilbert y colaboradores publicado en la revista americana de epilepsia (Epilepsia
1998) se observó que antes de tomar la dieta más del 55% de los niños
tomaban entre dos o más mediaciones. Al año de tomar la dieta más del 45% no
tomaban ninguna medicación.

¿Tiene efectos secundarios la dieta cetógena?
Como todo tratamiento medico la dieta puede tener efectos secundarios. Los
más frecuentes son:
- Parada del crecimiento: Habitualmente durante la dieta los niños dejan de
crecer al ritmo normal o incluso se crecimiento se estaciona. Por ello al
cabo de dos o tres años de ser tratado con la dieta se precisa
"liberalizarla" para incrementar el aporte de proteínas y
permitir el crecimiento.
- Déficit de vitaminas y calcio. Se evita tomado vitaminas y calcio durante
la dieta.
- Deshidratación, si el niño no bebe lo suficiente o hay vómitos. Esta es
una complicación de ocurrir suele hacerlo al inicio de la dieta.
- Estreñimiento: se soluciona con un mayor parte de fibra y agua, aunque
esto tiene que estar debidamente medido por el dietista.
- Aumento del colesterol y otros lípidos en la sangre. Se desconocen los
efectos a largo plazo del aumento de las grasas de forma sostenida.
- Aparición de piedras en el riñón. Ocurren en aproximadamente un 1% de
los niños. Habitualmente no es necesario retirar la dieta para corregir
este problema.
¿Cómo se inicia la dieta?
La dieta se inicia ingresando en el Hospital bajo supervisión médica y
haciendo ayunar al niño durante dos o tres días. Nunca se debe iniciar la
dieta por cuenta propia o en casa ya que la primera semana de tratamiento es
delicada y se pueden producir bajadas de azúcar, intoxicación por los
antiepilépticos que toma el niño o encefalopatía por otras causas.
Afortunadamente, la mayoría de los niños toleran bien este periodo. Durante la
semana de ingreso se inicia la dieta de forma gradual y se enseña a los padres
como prepararla. La dieta exige una preparación muy meticulosa, que
inicialmente es difícil, pero con la practica no supone un gran esfuerzo. La
eficacia de la dieta se observa rápidamente. Durante los primeros dos meses se
tienen que ver los efectos de la misma: una reducción o desaparición total de
las crisis y una mejoría global en la atención y el funcionamiento general del
niño.
|
Si la dieta es efectiva, se mantiene durante dos años y
se retira. Muchos niños no vuelven a tener epilepsia descontrolada en su
vida. |
¿En quienes está contraindicada la dieta?
La dieta no se puede llevar a cabo en niños menores de un año debido a que
el funcionamiento del hígado no es lo suficientemente maduro para producir
cuerpos cetónicos. Tampoco está indicada en niños con enfermedades
metabólicas.
¿Se puede utilizar la dieta cetógena en adultos?
Aunque la dieta se ha dado fundamentalmente a niños con epilepsia no
controlada también hay experiencia reciente en adultos y se ha observado que
más de la mitad de ellos tienen una reducción o desaparición de las crisis.
Los dos mayores problemas para hacer la dieta en los adultos es el sacrificio
que supone comer una dieta a base de grasas y que el aumento de grasas en la
sangre tal vez lleve a una arteriosclerosis prematura, aunque no hay datos ni
positivos o negativos a este respecto.
En los adultos la dieta esta indicada en cualquier tipo de epilepsia no
controlada con la medicación antiepiléptica.
Bibliografía:
1. Stafstrom CE, Spencer S. The ketogenic diet: a therapy in search of
an explanation. Neurology 2000; 54:282-283.
2. Vining EP. Clinical efficacy of the ketogenic diet. Epilepsy Res 1999;
37:181-190.
3. Freeman JM, Vining EP, Pillas DJ, Pyzik PL, Casey JC, Kelly LM. The
efficacy of the ketogenic diet-1998: a prospective evaluation of intervention
in 150 children. Pediatrics 1998; 102:1358-1363.
4. Nordli DRJ, De Vivo DC. The ketogenic diet revisited: back to the
future. Epilepsia 1997; 38:743-749.
5. D. L. Gilbert, P. L. Pyzik, E. P. Vining, and J. M. Freeman. Medication
cost reduction in children on the ketogenic diet: data from a prospective
study. J.Child Neurol. 14 (7):469-471, 1999.
Dr. Santiago Arroyo
Neurólogo
Barcelona
Tel.93 211 8991 
Actualizada 01/01/2001
|