Síndrome de West (espasmos infantiles)
El síndrome de West es una epilepsia que aparece en los niños pequeños (lactantes) y se diagnostica por tres características:
El síndrome de West puede producirse en relación con lesiones graves cerebrales (por ejemplo, las malformaciones cerebrales de la esclerosis tuberosa) o puede no tener un origen aclarado (síndrome de West criptogénico). Por desgracia los niños con espasmos infantiles tienen un mal pronóstico ya que muchos de ellos presentaran crisis no controladas durante años y un retraso mental.
En la actualidad, hay varios modos de tratamiento:
| Síndrome de Lennox-Gastaut |
Este síndrome se caracteriza por lo siguiente:
En aproximadamente 60% de los niños afectados el síndrome tiene una causa concreta (malformación cerebral, daño cerebral perinatal, etc). Sin embargo en un 40% de los casos las crisis aparecen espontáneamente y llevan o se asocian con un retraso en el aprendizaje y en las capacidades motoras.
El tratamiento de los niños con Síndrome de Lennox-Gastaut es desafortunadamente poco efectivo. En la actualidad se utilizan las siguientes medicaciones: ácido valproico asociado o no a benzodiacepinas, felbamato, lamotrigina y topiramato. La dieta cetógena puede ser muy efectiva en estos niños. En ciertos casos de epilepsia muy rebelde se puede considerar el tratamiento quirúrgico con la sección del cuerpo calloso.
| Síndrome de Rasmussen |
El Síndrome de Rasmussen es una encefalitis (inflamación cerebral) de causa desconocida. Se caracteriza por:
Como puede verse esta es una enfermedad terrible y devastadora y es importante el diagnóstico temprano ya que la cirugía de la epilepsia es curativa en estos casos.
El tratamiento actual se desarrolla en dos fases:
| Síndrome de la epilepsia del lóbulo temporal |
Se caracteriza por la presencia de crisis parciales complejas que suelen ser resistentes al tratamiento con medicaciones, pero que en la mayor parte de los afectados responde al tratamiento quirúrgico.
Las crisis parciales complejas se caracterizan por:
Aproximadamente la mitad de los afectados por las crisis del lóbulo temporal tienen además crisis convulsivas ocasionales.
Las personas con el síndrome de la epilepsia temporal tienen las siguientes características:
El diagnóstico de la epilepsia del lóbulo temporal se hace mediante los datos de la historia clínica, el electroencefalograma y la resonancia magnética. Esta ultima muestra una cicatriz en el hipocampo (en la región profunda del lóbulo temporal) que se denomina esclerosis del hipocampo (por cierto, esto no tiene nada que ver con la esclerosis múltiple que es una enfermedad totalmente distinta).
El tratamiento de esta enfermedad suele ser infructuoso. Los fármacos antiepilépticos mejoran la calidad de vida de los pacientes reduciendo el numero de crisis y su intensidad pero raramente consiguen controlar las crisis totalmente. En la actualidad el tratamiento de elección, una vez que han fallado dos antiepilépticos, es la cirugía que permite el control de las crisis en dos tercios de los afectados.
| Síndrome de Landau-Kleffner |
Esta enfermedad comienza en la infancia caracterizándose por la aparición más o menos simultanea de :
El electroencefalograma de estos niños suele mostrar abundante actividad epileptiforme con múltiples focos que aumenta de forma muy importante durante el sueño. De hecho en muchos casos el electroencefalograma durante el sueño presenta una alteración epiléptica contínua.
El tratamiento con antiepilépticos en estos niños da unos resultados impredecibles. En los casos resistentes a tratamiento se puede realizar una técnica quirúrgica llamada Resección Subpial múltiple que mejora las crisis y la capacidad de hablar y entender.
| Convulsión febril |
Las convulsiones febriles no son en si mimas una epilepsia ya que raramente llevan a epilepsia en el futuro. Su aparición deja una honda huella en los padres debido a lo horroroso que es ver a un niño pequeño convulsionar. Afortunadamente, las convulsiones febriles son benignas y casi siempre no suponen más que ese susto.
Las crisis aparecen en niños entre los 6 meses y los 5 años de edad en relación con fiebre. Habitualmente son crisis cortas de las que el niño se recupera perfectamente. Es importante recalcar que:
Las convulsiones febriles suelen aparecer al inicio de la enfermedad febril (que suele ser una amigdalitis o una otitis), a veces justo antes de que el niño tenga fiebre. Suelen durar menos de un minuto durante el cual el niño pierde la conciencia y se pone rígido y presenta movimientos incontrolados de los brazos y piernas.
Las crisis febriles ocurren una única vez en la vida en dos tercios de los niños pero en el tercio restante las convulsiones pueden aparecer varias veces (por lo general, dos o tres veces).
Raramente las convulsiones febriles son prolongadas (más de quince minutos de duración), afectan solo a un brazo o pierna o producen parálisis tras las mismas. En estos casos las llamamos crisis febriles complejas y tienen una mayor gravedad
¿Cómo se tratan las convulsiones febriles?
Lo más importante es bajar la fiebre con baños de agua tibia y antitérmicos (Febrectal, Dalcy). Si la crisis es prolongada se recomienda el uso de Stesolid que es un enema de diacepam. No se debe de dar tratamiento prolongado para prevenir las convulsiona febriles porque el tratamiento prolongado tiene efectos secundarios y las convulsiones febriles son benignas. Siempre es bueno acudir al pediatra para comprobar que la fiebre no tiene gravedad.
| Esclerosis tuberosa (sd. de Bourneville) |
La esclerosis tuberosa es una enfermedad congénita caracterizada pro la presencia de malformaciones y tumores benignos en múltiples partes del cuerpo: en la cara, debajo de las uñas, en el cerebro, en el ojo (en la retina), en el corazón y en el riñón. La mancha de la cara es característica de esta enfermedad (angiofibroma facial).
El diagnóstico de la esclerosis tuberosa exige la realización de múltiples pruebas para determinar qué órganos están afectados y un estudio genético ya que este tipo de enfermedad tiene en muchos casos un origen hereditario.
La esclerosis tuberosa es una enfermedad grave que se asocia con mucha frecuencia a epilepsia. Las crisis suelen comenzar en la primera infancia y se suelen manifestar como espasmos infantiles. Los niños afectados suelen presentar un retraso del desarrollo intelectual y motor y crisis rebeldes al tratamiento con antiepilépticos. El mejor antiepiléptico para la esclerosis tuberosa asociada a los espasmos infantiles es la vigabatrina. Además de los antiepilépticos estos niños pueden beneficiarse de los siguientes tratamientos:
| Síndrome de Sturge-Weber |
Los
niños con este síndrome tienen epilepsia con frecuencia severa y unas lesiones
ciertas zonas de las meninges (la membrana que cubre el cerebro). Estas lesiones
provocan daño progresivo cerebral y el niño suele presentar una parálisis de
la mitad del cuerpo. Además, con frecuencia los niños afectados tienen retraso
mental, una mancha rosácea en la cara (angiomatosis facial) y glaucoma (aumento
de la presión del liquido dentro de ojo). En los niños que tienen epilepsia
severa sobre todo durante el primer año de vida se indica la cirugía que puede
ser una hemisferectomía o una extirpación parcial. Hay evidencia de que la
cirugía temprana puede evitar el mayor daño cerebral y puede mejorar
aprendizaje.
Para más información acudir a la Asociación
de Sturge-Weber en España
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Dr. Santiago Arroyo Neurólogo
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