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5. La
ECV
4. Diagnóstico
1. Introducción y
principios generales
Introducción
Para un correcto diagnóstico en patología vascular cerebral son precisos unos conocimientos básicos sobre fisiología y fisiopatología de la circulación cerebral, así como de la anatomía de la circulación cerebral y de los síndromes neurovasculares más importantes. En este capítulo se tratará del método clínico general, de los criterios diagnósticos y de las diferentes pruebas complementarias para el diagnóstico de estas enfermedades.
El diagnóstico de la enfermedad cerebrovascular incluye, como en el resto de las enfermedades del sistema nervioso, una serie de pasos que deben seguirse secuencialmente. En primer lugar, ante un enfermo con una determinada clínica debemos plantearnos si ésta se puede deber a un ictus, realizando un diagnóstico sindrómico inicial (v.g. severa hemiparesia derecha más afasia), para lo que una precisa historia clínica y una esmerada exploración física son herramientas imprescindibles y fundamentales. El siguiente paso es hacer un diagnóstico topográfico (síndrome hemisférico izquierdo, siguiendo con el mismo ejemplo). En base a nuestros conocimientos y experiencia podremos ya aventurar un diagnóstico etiológico de presunción que comprobaremos con la ayuda de neuroimagen (gran hemorragia putaminal izquierda o infarto completo de la arteria cerebral media izquierda), haciendo así la primera gran diferenciación del ictus en isquémico o hemorrágico. Ampliando el estudio con otras técnicas iremos llegando a un diagnóstico etiológico cada vez más preciso (embolia cerebral en el territorio de la arteria cerebral media izquierda por cardiopatía valvular en fibrilación auricular) para, de esta forma, poder establecer un diagnóstico pronóstico adecuado.
Principios generales
El ictus isquémico y la hemorragia cerebral aparecen de forma aguda, siendo la presentación súbita (déficit máximo desde el comienzo) en el caso de las embolias y hemorragias cerebrales. Los síntomas y signos resultantes reflejarán el área del cerebro que ha resultado lesionada. Las lesiones vasculares cerebrales se ajustan a unos patrones clinicotopográficos bastante definidos, aunque no de forma absoluta. Una vez tengamos un diagnóstico más o menos preciso podremos estar alerta ante el desarrollo de complicaciones esperables para poder tratarlas precozmente (v.g. ictus isquémico en territorio vertebrobasilar que progresa).
No debemos olvidar el enfoque global del paciente con un ictus cerebral. En la mayoría de los casos la enfermedad cerebrovascular es consecuencia de factores de riesgo y procesos sistémicos que afectan a múltiples órganos de la economía. Por otra parte las complicaciones sistémicas de estos pacientes son muy frecuentes, numerosas y sobre todo previsibles. Este planteamiento holístico del enfermo debe guiar todo el acto médico en el estudio de estas enfermedades, desde la rigurosa anamnesis por aparatos hasta la solicitud de una compleja prueba complementaria.
Última actualización: 02/11/02
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